El líder del Partido de los Trabajadores se impuso en la segunda vuelta con el cincuenta y uno con setenta y seis por ciento de los votos, convirtiéndose en el primer mandatario en revertir un resultado adverso desde el retorno de la democracia.
El actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, logró una victoria histórica en el balotaje frente al senador conservador Flávio Bolsonaro, asegurándose un cuarto mandato no consecutivo en el Palacio del Planalto.
Tras haber quedado en el segundo puesto durante la primera vuelta de octubre —un escenario inédito desde el restablecimiento de las elecciones directas en mil novecientos ochenta y nueve—, el líder del Partido de los Trabajadores remontó la contienda y se impuso con el cincuenta y uno con setenta y seis por ciento de los sufragios válidos, frente al cuarenta y ocho con veinticuatro por ciento obtenido por su adversario.
El tramo final de la campaña estuvo marcado por una fuerte movilización de las bases oficialistas bajo la consigna de defensa democrática y la implementación de un paquete de medidas sociales y económicas orientadas a amortiguar el impacto de la crisis sobre los sectores vulnerables. Entre las principales iniciativas adoptadas por el Ejecutivo figuraron la ampliación de programas de transferencia de ingresos como Bolsa Família, facilidades de crédito y refinanciación de deudas, la reducción transitoria de impuestos a los combustibles y la reducción de la jornada laboral aprobada en el Congreso nacional.
A nivel programático, la plataforma reelegida ratificó su compromiso con el fortalecimiento de la seguridad pública mediante inteligencia y persecución financiera, la protección ambiental orientada a la reducción de la deforestación en la Amazonía y la consolidación del multilateralismo y la integración regional. Con este resultado, el gobierno de Lula consolida su continuidad en el escenario geopolítico sudamericano, abriendo al mismo tiempo interrogantes sobre el futuro de los vínculos bilaterales con Estados Unidos tras los roces arancelarios y el reordenamiento de las fuerzas políticas opositoras en el país vecino.
